“Sí, me quedo en la DC”

Son los llamados “técnicos DC”, no están en la primera línea política del partido, pero son los que participan tradicionalmente en la elaboración de las líneas programáticas de las distintas candidaturas presidenciales. Han tenido altos cargos en los gobiernos de la ex Concertación o de la ex Nueva Mayoría. Y dada la importancia de los distintos roles que han cumplido y la reciente salida de dos emblemáticas figuras -como Soledad Alvear y Gutenberg Martínez- fueron consultados sobre qué harán con su militancia. La respuesta fue unánime: “Sí, me quedo en el partido”.

Algunos están molestos con la forma de proceder que han adoptado quienes se han ido de la colectividad. No significa que cortarán la relación con ellos -porque en muchos casos son amigos de generación de la universidad, incluso compadres-, pero sí piden que los que ya no se sientan representados por el partido se retiren en silencio para no seguir causando daño.

Aunque no tienen una vida partidaria activa, dicen que se mantendrán en la colectividad, porque no ven afuera una opción mejor que les permita -cuando sean requeridos- hacer propuestas para mejorar la calidad de las políticas públicas.

Es el caso, por ejemplo, del exministro de Hacienda y excanciller Alejandro Foxley. Es militante desde hace 60 años, por lo que sin titubeo alguno señala que se quedará en la DC. “Este país de ingreso medio necesita más que nunca a quienes representan a estos sectores, y un partido como la DC siempre ha ocupado ese espacio”, afirma.

Aunque indica que ya dejó de estar en política desde que terminó su gestión como ministro de Relaciones Exteriores del primer gobierno de Michelle Bachelet, sostiene que “por un sentido de responsabilidad estaré dispuesto a ayudar en la medida en que se recupere esa tarea política que es clave para que el país tenga éxito en su segunda transición”.

Mientras que el exministro del Trabajo René Cortázar -que milita en la Democracia Cristiana desde 1972- indica que también se quedará. “Más allá de muchas actuaciones con las que discrepo, los valores que inspiran a la DC me interpretan”, dice.

El exministro de Economía, tanto del gobierno de Eduardo Frei como de Bachelet, Jorge Rodríguez Grossi, tampoco está de acuerdo en cómo han planteado su salida “algunos camaradas”.

“Respeto mucho la actitud que han tenido algunos camaradas y amigos, pero no le veo caso salirse de la DC, que es un partido hecho y derecho, para integrar otro movimiento que busca hacer lo mismo”, afirma.

Rodríguez Grossi comenta que él forma parte de un grupo de compañeros de generación que todos los meses se reúne a cenar, donde asisten Gutenberg Martínez, Hugo Lavados, Guillermo Le Fort, Juan Carlos Latorre, José Luis Rodríguez, Francisco Frei, Jorge Navarrete y Roberto Zahler. En varias de estas jornadas analizaron la crisis por la que está pasando el partido y la posibilidad de desvinculación de algunos de los comensales.

“Conversamos varias veces de cuán práctico era salirse o no de la DC y de dónde era posible aportar más al debate político-técnico y, claramente, al menos mi respuesta es desde dentro del partido”, afirma.

Más corto en su explicación es el exministro del Interior del gobierno pasado, Mario Fernández. “Me quedo en la DC porque sí”, dice, y comenta que participa del partido desde el 27 de agosto de 1966, “según consta en el recibo de mi cuota de incorporación, que ascendió a dos escudos y que aún conservo”.

Otro histórico del PDC es Carlos Mladinic. Dice que lleva 48 años de militante y que sigue muy activo trabajando por el partido en la comuna de Providencia junto a Ricardo Bosnic.

No está en sus planes dejar el partido, entre otras razones porque -señala- “no está tan claro lo que hay afuera y lo que busca Soledad Alvear”. La exministra planteó en Reportajes que ayudará a la creación “de un movimiento que en nuestra inspiración humanista cristiana represente un aporte con nítida identidad a la política del país”. Mladinic agrega que en Chile queda poco espacio para nuevos movimientos políticos. De hecho, coloca como ejemplo que finalmente José Antonio Kast tuvo que adherir a la candidatura del Presidente Sebastián Piñera, porque por sí solo no logra la suficiente fuerza.

No obstante, reconoce que su partido está en medio de un momento muy complejo, que no es insalvable, pero que se debe manejar con cuidado para que se pueda salir de la crisis que tiene. Por tanto, pide a los que siguen en proceso de reflexión que si al final deciden salirse, lo hagan en silencio, para que no sigan agudizando la situación.

Foxley es duro con el desenlace de este conflicto. Asevera que la Democracia Cristiana “o recupera ese rol ahora de ser el partido que saque a Chile de la trampa de los ingresos medios o su crisis no tendrá solución”.

Tampoco dejará el partido José de Gregorio, quien fuera triministro de Economía, Minería y Energía, además de presidente del Banco Central. Se inscribió en la colectividad a principios de los años 90, y cercanos a él señalan que no está en sus planes, por el momento, renunciar al partido, porque aún cree que se puede salir de la crisis.

Mientras que Alejandro Ferreiro -exministro de Economía y varias veces superintendente- se queda en el partido porque “si bien la situación es compleja, no hay un buen proyecto afuera que me identifique”. Sobre todo, si se considera que lleva 34 años militando. Afirma que “la gente que está dejando la DC no sé si tiene la capacidad de lograr de mejor manera cierta incidencia en las políticas públicas que la propia Democracia Cristiana”.

Tanto José Pablo Arellano -exministro de Educación y exdirector de Presupuestos- como el actual superintendente de Salud, Sebastián Pavlovic, tampoco dejarán el partido, lo mismo que el extitular de la cartera de Economía del gobierno pasado, Luis Felipe Céspedes. Este último argumenta que “la DC ha jugado un papel fundamental en los significativos avances que hemos logrado como país, pero para poder seguir aportando en la construcción de una sociedad más próspera debemos ser capaces de recuperar una identidad que con el tiempo se ha ido desdibujando”. Además, señala que “necesitamos compartir un propósito común que se traduzca en proyectos y propuestas de política pública consistentes”. Finalmente, sostiene que “hoy frente a muchos temas relevantes parecemos tener opiniones internas irreconciliables, pero dado el escenario actual no hay mucho más tiempo para tratar de lograr recuperar esa identidad”.

La entrada “Sí, me quedo en la DC” se publicó primero en La Tercera.

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