El cowork familiar: La sinergia emprendedora de los hermanos Mosse

Fuente: DonWeb.com 

“De alguna manera somos un cowork familiar”, sostiene uno de los nueve hermanos de esta familia 100% emprendedora. Los entretelones de sus proyectos, las dificultades a la hora emprender, y cómo la colaboración familiar propicia el crecimiento de sus respectivos negocios.

Son muchos los que aconsejan rehuir de sociedades con amigos o familiares a la hora de hacer negocios. El caso Mosse, del cual hablaremos aquí, en un mismo movimiento confirma y contradice dicha exhortación. El secreto de esta familia que se estira en nueve hermanos, la mayoría de ellos emprendedores, parece ser cuidar cada uno su propio jardín pero saltar el cerco cuando alguno del clan necesita ayuda. Aquel es su justo equilibrio. Dialogamos con cuatro integrantes de esta troupe criada en el barrio porteño de Palermo en un departamento que, con el diario del lunes, podemos describir como una verdadera incubadora de ideas.

“Los Mosse somos de alguna manera un cowork familiar”, sostiene Jonás, cofundador de TREO, una empresa especializada en consultoría estratégica que, según cuenta él mismo, es un laboratorio de proyectos que busca ofrecer soluciones concretas, medibles y alcanzables en períodos cortos de trabajo. “La diversidad de nuestra formación y experiencia hace que seamos los primeros a quienes confiamos una idea, una pregunta, una validación –dice respecto a esta asistencia consanguínea-. También compartimos recursos para ayudar a quien lo necesite y dar ese empujón que siempre nos es útil. Por otro lado, la franqueza es un valor muy fuerte en el entorno familiar y a nivel laboral la honestidad de las opiniones es crucial”.

Patricio es CTO y cofundador de una empresa que nació en 2015 ofreciendo un canal de comunicación entre las marcas y el público a través de los accesos Wi-Fi. “Pato”, así le llaman los suyos, dice tener suerte de formar parte de una familia 100% emprendedora. “No solamente cada uno de mis ocho hermanos, sino también mis padres, abuelos, primos y tíos, y eso es una ventaja. Somos muy parecidos en algunos aspectos y muy diferentes en otros, cada uno se destaca en un área distinta. Eso nos permite colaborar en los proyectos de los demás desde experiencias y puntos de vistas diferentes, a través de una comunicación directa y simple. En mi familia todos son mis mentores y me ayudan a validar distintos aspectos de mis proyectos, además de aportar ocasionales horas de trabajo o integraciones con sus proyectos. El hecho de que todos emprendan y avancen con sus proyectos genera una energía que motiva siempre a seguir adelante”, cuenta.

Hay que decir que esta sinergia no se agota meramente en los consejos que los hermanos pueden compartir durante un almuerzo dominical en la casita de los viejos. En rigor, entre ellos también hay una colaboración efectiva que ulteriormente repercute en el desempeño de sus respectivas compañías. Francisco, uno de los hermanos mayores y director de una firma especializada en posicionamiento, diseño y desarrollo web, dice: “En mi caso trato de ayudarlos ofreciéndoles mis servicios en forma gratuita o cobrándoles menos que el precio que cobran externos, como es el caso de Estampame, la empresa de Lucas”.

La referencia de “Pancho”, así lo llaman, es a Estampame.com, un proyecto dedicado a la venta de remeras estampadas que nació hace más de una década en una habitación familiar de escasos metros cuadrados, con una plancha corriente (sí, la de mamá) y prendas traídas por unidad; y que ahora es una empresa con varios empleados, maquinarias especializadas (incluyendo una que comprime remeras) y una fiel cartera de clientes. Lucas, que fundó la empresa junto con su esposa, María Cecilia, explica que al ser una familia numerosa debieron trabajar desde pequeños, y que los hermanos menores fueron viendo a los mayores dando forma a proyectos para traer dinero a casa. “A lo mejor de ahí surgió nuestro espíritu emprendedor”, piensa en voz alta. “Somos un grupo y cuando uno tiene una duda o problema sabe que si consulta por ahí va a tener de 4 a 8 respuestas a la brevedad”, cuenta.

En este diálogo múltiple, Lucas comparte una anécdota que es un fiel reflejo del “cowork familiar” de este grupo que va de los 43 a los 24 años de edad. “El día anterior a mi casamiento estampábamos unas mochilas, y por el tipo de tela el diseño no se adhería, no había forma. El evento de nuestro cliente era el mismo día que el casamiento, y por la noche del día anterior yo no encontraba una solución. Tenía tanto en mente que mi hermano Charly, uno de los más chicos, salió en mi auxilio. Llamó al cliente y le explicó la situación: le dijo que yo me casaba al día siguiente, que ya no se podía hacer nada con las mochilas, y para más, encontró la forma de ofrecerle una solución en un momento en el que yo no podía dedicarme”.  

Al respecto, concluye Jonás: “Si vas a fallar, conviene hacerlo lo más rápido posible, para desde ahí iterar una nueva idea. Creo que es preferible una opinión sincera y un reset, que un apoyo incondicional a todas nuestras ideas. Así lo hacemos los Mosse”.

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